PROGRAMA
CHAYA – María Valenzuela
Cuenta la leyenda diaguita que Chaya se enamoró de Pujillay en el preciso momento inoportuno donde él no fue capaz de verla. Chaya, con el espíritu destrozado, se fue a llorar al silencio de los montes; lloró tanto y tan alto que se convirtió en nube. Fue tarde cuando Pujillay reparó en la pérdida. Aun así, su ímpetu amoroso lo llevó a recorrer las alturas en una búsqueda infructífera que culminó en extravío y soledad. Chaya devino en lluvia fina.
La presente obra es una adaptación para clarinete y piano de Chaya (2024), pieza escrita originalmente para corno y piano.
No tengan miedo si viene la niebla
María Valenzuela & Amada Ceballos
ESCENA 1: GABRIELA Y LUCILA
Gabriela se encuentra consigo misma en el valle, enfrentando sus pensamientos y su identidad poética, hasta descubrir que Lucila es una parte esencial de ella.
GABRIELA:
Cuéntame nieve del monte,
¿Qué ves de mí desde esa altura fría?
¿Qué logras distinguir en la inmensidad?
¿Soy una voz-viento que danza con los espinos?
¿Soy la estatuilla de los pueblos?
Dime, cuéntame, estoy perdida ante la infinidad.
Hoy, en este ocaso, el silencio me incomoda.
LUCILA:
¿Será que escuchas más fuerte el ruido de tus pensamientos?
GABRIELA:
¿Quién más habla en esta niebla espesa?
LUCILA:
Yo soy yo, Gabriela.
En el tiempo lento de este Valle,
te conozco más que tú misma.
Soy el verdusco de tus ojos,
robusta e imponente como el monte a quién le confiesas tu sentir.
GABRIELA:
No entiendo de qué hablas.
LUCILA:
Hablo tu mismo idioma, poeta. Deberías entender.
GABRIELA:
Sospechas tengo, pero no es posible.
LUCILA:
Todo es posible entre esta cadena de gigantes.
GABRIELA:
¿Soy yo misma en el reverberar de la llanura?
LUCILA:
Yo no soy tú, más bien, tú eres yo.
GABRIELA:
Sigo sin comprender.
LUCILA:
Di tú nombre y mi nombre, poeta.
GABRIELA:
No lo sé…
LUCILA:
Necesitas un mate.
GABRIELA:
Necesito un mate.
GABRIELA:
Con lavanda.
LUCILA:
Y Salvia necesitas.
GABRIELA:
¿Quién eres realmente? No le reconozco entre la neblina.
ESCENA 2: PÁJARO/AMANDA
Gabriela dialoga con Amanda Labarca, quien aparece como una figura crítica y reflexiva, confrontando sus posturas sociales y feministas en un duelo de respeto, historia y desencuentros.
AMANDA:
Si una sola mujer se atreve a hablar
fuerte y claro
cambios profundos genera,
eso hicimos, valiente compañera.
GABRIELA:
¿Y esta voz afuerina?
¿Quién más habla?
AMANDA:
Amanda Labarca, docente, colega.
¿Es que acaso ya no me recuerda querida Gabriela?
Usted me llamó. Su voz desde los abismos me nombró.
GABRIELA:
No sé olvidar, Amanda, jamás he sabido olvidar.
¿Qué hace en este valle? ¿Nos seguiremos hasta las infinidades?
¿Trae alguna queja nueva? ¿El reclamo de algún Liceo?
Ya sé, me viene a hacer por milésima vez la pregunta de orden.
Me temo que me sigue pareciendo más honrado contestar un no…
AMANDA:
Veo que su sentido del humor e ingenio Mistraliano se mantiene.
No es una cuestión de feminismo, ni de ideologías.
No vine a polemizar ni a imponer etiquetas Gabriela,
usted me trajo hasta aquí, quizás tenga algo que decir.
Si bien entiendo, se cuestionaba su sentir.
GABRIELA:
Siempre me cuestiono
pero mi pensamiento político nada tiene que ver con ello
Sabe bien que nunca me han gustado los “ismos”.
Oiría con gusto esta noche espesa, a una delegada de las costureras,
de las maestras primarias, a cada una de las obreras,
me guardaría bien de dar mi tiempo a la líder sin oficio que representa al vacío.
Quizás tengan alguna respuesta a mis dudas, pero hoy no tengo tiempo para
“meetings” capitalinos.
AMANDA:
Diez decenios han cumplido el movimiento
y orgullosa estoy de lo obrado,
sin las acciones correspondientes, otro gallo cantaría…
estoy convencida de lo dicho y hecho, no caeré en sus ironías.
GABRIELA:
Mientras el gallo siga cantando más del sentimentalismo mujeril, perfectamente
invertebrado, seguiré firme con mis ingenios. Esas tertulias, que se desarrollaron
en los barrios altos de la capital, fueron débiles por desmigajamiento.
LUCILA:
Y no se trata de apuñalar, pero purgamos la culpa de no habernos mirado a la
cara jamás las tres clases de la sociedad. Crecimos mirando paisajes y
horizontes diametralmente distintos, Amanda.
GABRIELA:
Paisajes y horizontes, Amanda.
AMANDA:
Y seguimos caminos parecidos…
Yo no vengo a discutir.
Es usted por mí admirada.
Y bajo el manto de estos nombres…
Hay más en común de lo que se supondría.
Ambas luchamos por un cambio real.
Deje un rato las poesías y hablemos serio de una vez.
GABRIELA:
Mi poesía es peligrosa, áspera, bélica
LUCILA:
como un cactus resistente a los áridos climas del desierto.
GABRIELA:
Si quiere que hable serio, le repito como en aquella carta publicada, cuando me
invitó a pertenecer al Consejo Nacional de Mujeres:
LUCILA:
“Con mucho gusto, cuando en el consejo tomen parte sociedades de obreras, y
sea así, verdaderamente nacional, es decir, muestre en su relieve las tres clases
de la sociedad”
GABRIELA:
Quienes hemos andado en esta búsqueda sabemos que hay también abismos
grotescos, pero reales. ¿No lo cree así Amanda?
AMANDA:
Hay tantos modos de jugar, Gabriela
y no podemos forzar a otros a que piensen como una.
Se necesita distancia para mirar con perspectiva.
Como la nieve del monte allá en la cima.
La confusión la crea usted.
No me pida respuestas, no hablo su mismo idioma,
sólo soy un pajarillo que ha construido con sus inquietudes
el eco de sus dudas, un reflejo encantado,
un animalito del monte que en humano ha disfrazado.
Hay tantos modos de jugar, Gabriela.
ESCENA 3: ÉSTE MI SEGUNDO CUERPO
Gabriela reconoce a Lucila como su origen profundo. En una reconciliación consigo misma, ambas se funden en una sola voz que afirma su eternidad en la palabra y la naturaleza.
GABRIELA:
No entiendo, hoy todos quieren confundirme
¿No eres Labarca?
LUCILA:
¿A qué se refiere?
¿Qué queda de lo que fui?
Dime, ¿Soy la poeta del Valle?
GABRIELA:
¿La trotadora de mundos?
Habla, respóndeme.
¿Te vas sin responder?
sigue tu vuelo Amanda-pajarillo
yo seguiré el mío, nada tenemos ya que resolver.
LUCILA:
Para vivir dichosamente, necesitas cielo y árboles,
mucho cielo y muchos árboles.
GABRIELA:
Sigues tú aquí…
¿También eres una creación de mi memoria?
LUCILA:
Mistral,
yo soy antes de ti.
Fuiste la caminante con mis pies,
Fuiste la poeta con mis letras.
Soy la niña del valle, Lucila.
Siempre he estado aquí entre los montes.
Es “Éste mi segundo cuerpo”
GABRIELA:
Niña amada… no sabes lo mucho que pasé.
Me acercaron a luminosos cerebrales con el corazón podrido
y cada vez que entre ellos estuve, quise no haber sido nunca otra cosa
que Lucila Godoy.
Pero “respondo por mi nombre
aunque ya no sea aquella”.
Hoy no me siento más que raíces que se secan,
largas, largas, como las venas de mi cuerpo desplomado.
No soy símbolo de cosa alguna.
LUCILA:
no necesitamos serlo.
Quédate tranquila, yo lo estoy, porque nuestro pensar y convicción es eterno.
Caminemos juntas, estamos entre las palabras:
“No tengas miedo si viene la niebla.
GABRIELA:
Somos la voz-viento del valle, la niña de ideas claras y palabras fuertes
“Aún vivimos en el trance
del torpe olvido y el gran silencio”.
Pero esta noche espesa “Los dos cuerpos se van, se van
como abrazar la cascada”,
a delinear juntas, en la cima del monte,
filosas y elocuentes palabras.
CRÉDITOS
Composición Musical: María Valenzuela
Dramaturgia: Amada Ceballos
Dirección musical: Miguel Ángel Castro
Dirección escénica: Ignacio Ramírez
ELENCO
Gabriela Mistral: Valeria Vega (Mezzosoprano)
Lucila Godoy: Gerardo Mondaca (Tenor)
Amanda Labarca: Francisca Jünemann (Soprano)
ENSAMBLE DMUS
Violín: Thomas Noguera
Clarinete: David Cartes
Violoncello: Nelson Campos
Piano: Anahí Torres
EQUIPO DE PRODUCCIÓN
Director de Producción: Nicolás Vásquez
Stage Manager: Diego Amengual
EQUIPO ARTÍSTICO
Asistente dirección escénica : Sol Dugatkin
Asistente dirección musical : Ignacio Barra
Diseño de escenografía y vestuario : Valentina Maldonado
Realización escenográfica : Roberto Berner
Diseño de Iluminación: Ricardo Castro
Constructor : Oscar Oróstica
Maquillaje y Peluquería : Constanza García
Iluminación : Camilo Venegas
Equipo de Producción: Constanza Yáñez
EQUIPO DE COMUNICACIONES
Director de Comunicaciones: Gonzalo Molina
Periodista: Sebastián Vásquez
Audiovisual: Samuel Muñoz